- El reportaje se ha realizado a partir del relato de mujeres que pasaron por esta experiencia en los años setenta y de sumarios judiciales.
- Los testimonios relatan viajes a clínicas de Gran Bretaña y Francia, explican cómo los comedores de casas particulares se convertían en salas de operaciones improvisadas y describen los pisos de Barcelona donde supuestos médicos practicaban abortos ilegales.
- Cuarenta años después de la despenalización del aborto en el Estado español, las implicadas aún recuerdan el miedo que tenían a ser denunciadas y encarceladas y la importancia de las redes de ayuda.
La revista de historia Sàpiens, publicada por Abacus, destapa en el número de marzo las diferentes redes de abortos clandestinos que existían en Cataluña durante el franquismo, cuando interrumpir el embarazo era un delito castigado con penas de prisión, una situación que no cambió hasta 1985, con la primera despenalización.
El reportaje, firmado por la periodista de Sàpiens Caterina Úbeda Oltra, con la colaboración de Paula Boira Nacher, autora del libro Un aborto, 8000 pesetas (Libros del K.O., 2025), reconstruye este universo a partir de las voces de aquellas mujeres que abortaron en los años setenta, la mayoría de las cuales habían permanecido en silencio hasta ahora, y de sumarios judiciales.

Los testimonios explican viajes a clínicas de Gran Bretaña, Francia y Suiza, cómo pisos particulares y locales de Barcelona acogían clínicas clandestinas y cómo comedores particulares se transformaban en salas de operaciones improvisadas. El trabajo periodístico también narra las recogidas de dinero para pagar la interrupción del embarazo y los métodos que se aplicaban, desde la aspiración hasta la introducción de agujas de hacer punto en la vagina. También se mencionan algunos de los practicantes, como el doctor Góngora y el carnicero de Sants.
En el reportaje intervienen mujeres como Anna, que desde Cataluña cruzó la frontera francesa a pie para poder abortar; Sonia, que con solo diecisiete años viajó completamente sola a Marsella con una mochila llena de antibióticos y gasas; y Carlota, que interrumpió el embarazo en la mesa del comedor de su casa, en Barcelona. Y todas ellas, cuarenta años después, reviven el miedo a la denuncia, a la prisión y al escándalo.
«Este reportaje no es solo una reconstrucción histórica; es un ejercicio de memoria que pone nombre y rostro a una solidaridad clandestina que salvó vidas», señala la directora de Sàpiens, Clàudia Pujol. «Queríamos reconocer el coraje de mujeres anónimas que desobedecieron para cuidarse entre ellas.»


